lunes, 20 de abril de 2009

PELUFA

Pelufa
PELUFA
Os voy a decir que en cada casa vive un ser especial. En la mía vive Pelufa, un ser brillante, suave, esponjoso, de color azul( aunque, a veces, si su estado de ánimo cambia, también lo hace su color).
A mamá le gustan las tazas, teteras, azucareros y objetos de porcelana. Los tiene colocados en un mueble del salón. En una de las teteras vive Pelufa. Cuando mi madre limpia la vajilla, Pelufa salta de uno de esos cacharros al otro hasta que termina la limpieza.
La forma en que llegó a mi casa deseo contárosla:
La pasada Nochebuena descubrí en la puerta de mi habitación un regalo que siempre había deseado: un perro pequeño al que puse el nombre de Piñón. Una de las noches en que bajaba al baño observé a Piñón jugando con un ser extraño que no se parecía a ningún otro animal que yo había visto. Como parecía cariñoso, me acerqué a él y me dejó que lo acariciase. Desde entonces, todos los días lo saludaba y le ponía un grano de arroz para que se lo comiera..
Una de las tardes que iba a casa de mi amiga Claudia a hacer un trabajo para la clase vi en su salón a un diminuto personaje aún más raro que el que yo tenía. Parecía una gran gota de agua azul brillante como el cristal que tenía en la cabeza una gorra muy graciosa. Mi amiga me dijo que se llamaba Gotín y se lo había encontrado su perro Pancho.
Al regresar se lo conté todo a Pelufa y me dijo que existen muchos seres desconocidos por las personas. También me explicó que su especie cada año cambia de forma y color aumentando mucho su altura y poco el tamaño de los pies.
La convertí en mi mascota y sentía mucho cariño por ella.
Era una noche fría. Me desperté y lo primero que hice fue mirar por la ventana, Vi que había nevado. El reloj marcaba las siete de la mañana. Bajé las escaleras con cuidado para no despertar a nadie.
Al llegar abajo, vi a Pelufa tirada en el suelo. Corrí hacia ella creyendo que algo malo le había pasado, pero sólo estaba dormida. Se quedó así leyendo una carta.
Cuando despertó, le pregunté de quién había recibido la carta el día anterior. Me explicó que era de sus padres, Pelusón y Pelusina, que ya habían llegado y estaban llamando a la puerta. Los conocí y comprobé que eran muy simpáticos. Me dijeron que el motivo de su visita era verme para conocer a la familia con quien estaba su hija. Les enseñé la casa, fuimos todos juntos de excursión y se marcharon prometiendo que volverían.
Eva López Guillén

Ganador concurso literario 5º 2009. Felicidades a los alumnos de 5º por vuestra participacion

José Pablo López Vargas: 5º

Lucas el Mozobutu:

Capítulo primero:

Antes de empezar mi historia os voy a contar que el protagonista se llama Lucas. Es un mozobutu (criaturas parecidas a las personas, pero de tamaño reducido, que viven sólo donde hay vegetación). Su territorio es Vegetalandia, un país bastante verde al que la contaminación está destruyendo.
Lucas está harto de observar como las plantas se empiezan a marchitar y va a consultar al hechicero y pedirle consejo de cómo puede reconstruir el país. Este le cuenta la leyenda sobre unas semillas mágicas que hacen crecer una gran vegetación que nunca se puede destruir.
Nuestro protagonista se arma de valor e inicia la aventura para encontrarlas. Según el hechicero, las semillas están en poder del Mago Serio y la única forma de que te las entregue es hacerle reír.
Después de mucho caminar llegó a la Cueva Misteriosa (la vivienda del mago) y se decidió a entrar. Lo vio con su cara bastante seria. Para conseguir su objetivo le contó un chiste, pero no sonrió. Entonces recordó ”El libro de los mil chistes” que le regaló su padre. Al contarle el tercero de ellos, el mago soltó una gran carcajada. A cambio de ese favor, le entregó las semillas.
Lucas regresó contento y, junto a sus mejores compañeros, las plantó con la esperanza de que creciesen. Como eran mágicas, crecieron al instante. Todos los mozobutus volvieron a ser felices.

Capitulo segundo:

En Vegetalandia también hay veranos. Pero este verano no es como los demás: el agua de los ríos y lagos empezó a desaparecer y las plantas se secaban. La gente está triste y muchos enferman por falta de alegría.
Lucas sospechaba que a las nubes les ocurría algo. Como los mozobutus también pueden volar, voló y voló hasta llegar a l a nube que controlaba la lluvia. Lo iban acompañando en el camino millones de gotíferos, diminutos habitantes de las nubes. Recibió de ella la información que necesitaba: la gema mágica que producía la lluvia se había agotado.
Recordó a su amigo el hechicero que lo sabía todo y fue a consultarlo. Éste le dijo que la gema se encontraba en Vegetalandia, pero que sólo aparecía cuando alguien bailaba la danza mística. Le enseñó a Lucas cómo bailarla y el mozobutu estuvo haciéndolo durante un rato.
Poco a poco, salieron del suelo muchas gemas de distintos colores. Él las llevó y se las entregó a la nube que estaba acompañada de muchísimos gotíferos, quien las fue metiendo como combustible en la máquina que producía la lluvia. En ese momento, empezó a llover y los habitantes de Vegetalandia empezaron a curarse gracias al valor de Lucas.
Capítulo tercero:

En vegetalandia, un día, a la hora del amanecer, los mozobutus se dieron cuenta de que el sol había desaparecido. El cielo estaba muy oscuro, más que durante la noche.
Lucas se dispuso a ir en su busca ya que se había dado cuenta de que, cerca de allí, junto a la playa, se divisaba una luz. Se dirigió hacia aquel lugar dispuesto a encontrarlo.
Cuando llegó a la orilla vio al sol sentado en una hamaca, Intentó convencerlo para que volviese a su lugar de siempre, a Vegetalandia. Él se negó. Lucas se preguntó el motivo por el que no quería regresar. Respondió que porque él lo iluminaba todo, sin embargo, no recibía nada a cambio.
Lucas intentó explicarle que el mayor premio siempre se lo estaban dando: comprobar la felicidad de la gente, pues desde su marcha los habitantes de aquella zona estaban tristes y desorientados. Ante aquellas explicaciones, el sol se conmovió y volvió junto con el mozobutu.
Al llegar a Vegetalandia, la estrella se elevó y empezó a brillar con más fuerza que nunca.


FIN

viernes, 17 de abril de 2009

LA ESCAPADA DEL ZOO

LA ESCAPADA DEL ZOO

Decorado del fondo:Un zoo con mucha vegetación
Mono: - Esto es una cursilada. Narrador, ¿es que quieres hacernos
vomitar?
Loro: - Eso, eso, eso…
Narrador: - ¡Que todavía no os toca hablar!. ¿Qué os creéis?
Mono: - ¡Ve al grano y no te enrolles!
Loro: - Oyes, oyes, oyes, oyes
Narrador: - Está bien. Había una vez un bonito zoo con muchos animales…
Mono: - ¡Calla!. Mejor lo cuento yo mismo: Era la hora de que esos
humanos con cerebro de mosquito…
(Aparece el mosquito bastante enfadado)
Mosquito: - ¡Cuidado con lo que dices, cerebro de primate!
Mono: - Como decía antes de que ese mosquito me interrumpiera “Era
la hora de que viniesen los humanos , la hora en la que todos los
animales descansaran de soportar un duro día de fotos, hartos de
hacer el tonto para que los niños se rían y de meternos el dedo
en la nariz, cuando todo cambió de pronto. En la puerta de mi
jaula donde antes un cartel ponía “MONOS” apareció un gran agujero oscuro y
desaparecí.
Loro: - Desapareció, desapareció, desapareció..También nos pasó lo
mismo a los loros. Nada más ver la luz, vimos a un animal y a
hipopótamos de metal con ruedas.
Mono: - ¿Pero es que ahora los hipopótamos son de metal?
Loro: - ¡Eso, eso, eso…¿Es que los hipopótamos son de metal?
Mono: -Parece que hemos salido del zoológico!. ¡Bien!
Narrador: Del coche donde iban se bajó un topo . Se dirigió hacia ellos
Topo: -¡Eh, vosotros!
Mono: -¡Una rata gigante!
Topo: - No soy una rata, sino un topo. Yo he sido quien os ha sacado
del zoo. Os voy a contar el motivo: Quiero convertirme en un
explorador y necesito un equipo…
Narrador: No le hicieron ningún caso, pues estaban flipados viendo un
escaparate.
Topo: - ¿Queréis hacerme caso?
Mono: - ¿Qué? ¿Qué quieres?
Loro: - Eres, eres, eres
Topo: - Empecemos a andar, pues tenemos que llegar al aeropuerto
(Se mueven andando cada vez más cansados)
Loro: - ¡Mis alas!. ¡Mis alas!. ¡Mis alas!.
Topo: - Mirad ese callejón!. Vamos a descansar allí.
Narrador: Al llegar al callejón vieron a un perro rabioso que los persiguió
como un loco.
Mono: - ¡Vaya día que llevamos! ¡Me he hecho daño en la mano!
Loro: - Ano, ano, ano, ano.
Narrador: Un taxi que se dirigía al aeropuerto pasaba junto a ellos y se
subieron en él .
Topo: -¡Al aeropuerto!
Narrador: Llegaron al aeropuerto y vieron las pistas
Mono: - ¡Pájaros gigantes!
Topo: - ¡No, estúpido! Es un avión.
Narrador: Se suben en uno de los aviones, vuelan durante un tiempo y
aterrizan en una tierra nueva
Mono: - ¡Mirad, un canguro!. ¡Debemos estar en Australia! ¡Es eso!
Loro: - Eso, eso, eso…
Topo: - Tienes razón, mono. Tu cerebro parece que ha crecido una
milésima.
Mono: -¡Cuidado con lo que dices!
Narrador: - El canguro se acercó al lugar donde ellos estaban
Canguro: - Perdón. Soy vuestro guía. Meteos en esta bolsa y os llevaré al
siguiente destino.
Narrador: Empezaron el viaje metidos en la bolsa del canguro…
Mono: - ¡Pero si estás despedido, narrador!
Narrador: Sólo una nueva oportunidad, por favor.
Mono: - Ni una, ni dos, ni tres, ni puñetas. ¡Estás despedido!
Loro: -Ido, ido, ido, ido.
Narrador: -¡Jo!. ¡Qué mala suerte la mía! No lo aguanto. Llegaron a una
isla llamada Tasmania, que estás cerca de Australia.
Topo: -¡ Mirad qué animalito tan bonito hay ahí!. Creo que se llama el
diablo de Tasmania.
Mono: - Parece hambriento. ¡El diablo de Tasmania y hambriento!
¡Corramos!
Loro: - Amos, amos, amos
Canguro: - Tranquilos, amiguitos. Le daré una patada para que no vuelva a
molestar a los demás. Ahora se va a enterar
Narrador: El canguro le dio una patada al diablo de Tasmania y lo envió
lejos
Narrador: Nuestros animales se fueron a la selva de África y fueron muy
felices.
Loro: -Ices, ices, ices, ices
Jaime Sánchez Maya
LA JUGUETERÍA MÁGICA

En la calle Clan de la ciudad de Estambul había una juguetería muy grande, con muchos colores y abundantes juguetes. El dueño era un hombre mayor con poderes mágicos y pasaba parte de su magia a la tienda donde trabajaba. Tenía doscientos años y, varias veces, cuando le llegaba el turno de la muerte, revivía con un aspecto bastante joven.
Un día, como casi todos, se volvió a llenar la juguetería. Ésta estaba triste pues sabía que la muerte definitiva de su dueño ya llegaba y se echó a llorar. Él, viéndola así, despachó a toda la clientela y estuvieron solos hasta que se despidió de ella diciéndole:
- ¡Adiós, mi querida juguetería!. Siempre te recordaré. Sigue siempre así, dándole felicidad a los pequeños. No cambies nunca.
Al día siguiente enfermó y lo llevaron al hospital. Allí, su hija le dijo:
- Papá, no te preocupes; yo seguiré trabajando en la tienda.
- Buena idea, hija. Cuídala bien.
Cuando el anciano espiró, su hija se dirigió al trabajo.
- ¿Te acuerdas de que prometiste a mi padre que no cambiarías nunca y siempre ibas a dar alegrías a los niños?
La juguetería no respondió y siguió triste durante varios meses. Su dueña, viendo que no reaccionaba, la puso en venta.
Una señora se acercó a la tienda dispuesta a comprarla. Ofrecía tres millones de euros. Hubo casi acuerdo, pero, cuando se estaban realizando los trámites para terminar la venta, la hija se acordó de la promesa a su padre y rechazó el dinero.
Volvió a abrir la juguetería, quien comprendió el cariño de su dueña. Recuperó su alegría original y la hija adquirió la magia de su difunto padre. Todo siguió viento en popa y el porvenir de la tienda fue fabuloso.
Miguel Ángel Vargas Benítez
EL CAMBIO DE MARÍA

María era una niña de pelo moreno y rizado que vestía muy bien porque tenía mucho dinero. Sus sitios preferidos eran las tiendas de marca y las grandes boutiques.
Sólo tenía amigas ricas, que vestían igual que ella.
Vivía en un chalet con una gran piscina, pista de tenis, jacuzi y un jardín enorme.
Su colegio era una escuela pública porque sus padres querían que cambiase de forma de ser. A pesar de eso, María sólo se juntaba con niñas como ella.
Un día llegó al colegio una alumna africana llamada Cuisana. Venía de una aldea muy pobre donde apenas tenían agua, comida, ni casas en condiciones para vivir, ni maestros que las pudieran enseñar. Sus padres no querían que fuese analfabeta como ellos y emigraron a España .Casi todos los niños y niñas la recibieron con cariño, menos María y sus amigas. Esta pensaban que no era como ellas y , al ver las ropas que traía, la despreciaban,
Una mañana María se levantó y le dijo a su madre que la diese dinero para comprarse unos nuevos zapatos. Esta fue al cajero y comprobó que no tenía ni un céntimo en el banco. Llamó a su marido y le contó lo que pasaba. Él creía que eso era imposible y llamó a todas sus amistades quienes le explicaron que ellos estaban en la misma situación. En todas las partes del mundo había desaparecido el dinero.
María pataleó, se encerró en su casa y no quería salir de su casa porque le daba vergüenza vivir de esa forma.
Cuando Cuisana se enteró de lo que le pasaba, fue a su casa par animarla. Intentó explicarle que se podía vivir feliz sin dinero porque en su país nunca lo habían tenido. Al final, la convenció para que volviera al colegio. María se dio cuenta de que ahora todas eran iguales porque nadie tenía más que los demás. Poco a poco se fue adaptando a vivir así. Su vida era mucho más bonita y valiosa que antes. Desde entonces estaba feliz, con muchas amigas, sin peleas y con el cariño de todos.
Lucía Molina Molina

miércoles, 15 de abril de 2009

LOS GUARDIANES

LOS GUARDIANES
En un lejana tierra vivía un malvado hechicero. Su nombre era Maltazar. Como pronunciar su nombre traía mala suerte, era conocido como el Malvado M. Su objetivo era conquistar todos los mundos y alcanzar la magia de todos ellos. Quería dominar a Geli (el hielo), Fegor El fuego), Aqua (el agua), Lectri (la electricidad) y Terra ( la tierra) cuyos gobernantes eran Gelia (princesa nacida del iceberg más gélido del mundo), Firo (nacido de la llamarada más caliente), Aquo ( nacido en el fondo del mar), Tecna ( creada en la corriente eléctrica) y Tierra (surgido en un terremoto de más de diez minutos de duración). Las familias de estos pensaron que en estos mundos, sus vidas correrían peligro y decidieron convertirlos en seres normales sin poderes especiales. El Malvado M lo sabía y quiso capturarlos.
Era una preciosa mañana de primavera. Lectri estaba algo triste, pero Tierra sabía cómo animarla. Aquo, Furo y Gelia jugaban alegremente bajo la sombra de un árbol. De repente, empezó a nublarse el cielo y estalló una gran tormenta.
Todo aquello era muy raro. Momentos antes el día era soleado. Imaginaron que Maltazar era el culpable de aquel cambio. Ellos no tenían ningún poder especial para defenderse de él.
Aquo recordó algo que su madre le había dicho :”Toca la campana si necesitas ayuda y recuperarás los antiguos poderes”. Así lo hizo y todos recuperaron la magia perdida.
Tecna intentaba bloquear aquella tormenta gracias a sus rayos, pero Firo perdía fuerzas pues sus poderes se estaban debilitando con el agua. Aquo y Gelia hacían una convergencia y Tierra lanzaba un terremoto, pero vio que no era suficiente para dejar bloqueados a los bichos del Malvado M. Geli lanzó una gran ventisca de hielo que hizo huir a Maltazar.
- Ya que aquí me habéis derrotado, os reto en el Jardín Fugaz esta noche a las diez. Quiero que llevéis vuestras mascotas, los miquis. Si perdéis se quedarán conmigo.
- Allí estaremos. No seremos tan cobardes como tú – repondió Aquo.
A la hora acordada ya estábamos en el Jardín Fugaz, un sitio perfecto para contemplar las estrellas. Pero de Maltazar no había ni rastro.
- Este nos tiene miedo y no vendrá – avisó Aquo malhumorado.
- Me parece que te equivocas.¡íralo ahí!- exclamó Gelia.
Llegaba solo, sin ejército. Lanzó un rayo y Tecna quedó atrapada en una red eléctrica. Una llamarada provocó que Firo quedase chamuscado. Produjo un enorme charco que ahogó a Aquo e hizo temblar el suelo provocando un gran agujero por donde desapareció Tierra. Sólo quedaban Maltazar y Gelia pues ella se había protegido con su escudo de los ataques de él. Ella lanzó sus dardos helados que lo dejaron pegado al suelo. Lo atacó con su frío polar y quedó más que congelado. Utilizó un antídoto para recuperar a sus amigos . Todos juntos realizaron una enorme cueva donde encerrarían a Zaltazar para siempre.
Claudia Molina Garrido

PELUFA

PELUFA

Era una noche fría. Me desperté y lo primero que hice fue mirar por la ventana, Vi que había nevado. El reloj marcaba las siete de la mañana. Bajé las escaleras con cuidado para no despertar a nadie.
Al llegar abajo, vi a Pelufa tirada en el suelo. Corrí hacia ella creyendo que algo malo le había pasado, pero sólo estaba dormida. Se quedó así leyendo una carta.Cuando despertó, le pregunté de quién había recibido la carta el día anterior. Me explicó que era de sus padres, Pelusón y Pelusina, que ya habían llegado y estaban llamando a la puerta. Los conocí y comprobé que eran muy simpáticos. Me dijeron que el motivo de su visita era verme para conocer a la familia con quien estaba su hija. Les enseñé la casa, fuimos todos juntos de excursión y se marcharon prometiendo que volverían
Eva Guillén